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Aprendiendo

Eso de sentirse culpable por todo lo que pasa, de creer que uno es el responsable del confort y las alegrías de los demás es pura cháchara... 

Si me mirás con cara de desapruebo pués decime porque y listo! si la embarré me das la oportunidad de disculparme, si tenés un malentendido pués me dejás aclarar las cosas y si tenés una melcocha de sentimientos... los compartis ¿no? Lo que si te puedo decir de antemano es que me aburrí de adivinar y me mamé de esperar... 

Por alguna razón, que no he podido aprender, me paso la vida de masoquista, intentando cargar con el planeta, de hacer lo que los demás quieren que haga y claro, pierdo el impulso en la mitad del camino, pués no me mata las ganas de hacerlo, lo que realmente me impulsa es verte la cara de alegría, pero sabés qué?... Quiero ver esos ojos sonrientes por que te gusta lo que hago, lo que pienso y lo que soy, no porque vivo metida en un mar de juegos y enredos para que creas y peor, para demostrarte que...

Hoy recibí una de esas recompensas que le regala a uno el esfuerzo y cierra ciclos, si, es mi logro, solamente mio y nada más que mio, y si no lo hubiera alcanzado la unica afectada sería este pechito, si, lo entiendo racionalmente, pero, no entiendo por que putas sigo esperando una frase de orgullo, un gesto romantico o una simple chocolatina de las personas más cercanas... a si, ya se porque... por que ese esfuerzo lo hice por ellos, no por mi... y eso es triste, solo me ratifica que sigo cayendo en el mismo circulo vicioso en el que entrego más de lo que tengo, pero me quedo sin nada para mi, y a la hora de recibir la recompensa del deber cumplido... solo consigo una celebración para los otros, un menú que calma el antojo de ella, una bebida que aquel desea y una mesa llena de sentimientos encontrados y de gustos ajenos reunidos... pero claro... sigo cayendo en el circulo del dar y entregar y ceder y regalar y ser una idiota que ya ni sabe como pensar en si misma...

Y es ahí donde uno se pregunta ¿por qué el que está en otra ciudad se alegra y me felicita con más entusiasmo que el que me acompaña?... y de ahí nace otra pregunta: ¿qué ven los cercanos que les impide esa efusividad de los lejanos? 

Lo único que quisiera aprender es que soy yo y punto, los demás van y vienen por sus rutas, luchan por sus  metas y acompañan cuando quieren, sólo cuando quieren y entre más crecemos se le agrega el cuando pueden... así que mi ruta, mis metas y mi quiero y puedo son sólo míos... no el de los demás. Quisiera aprender que eso es lo mío y no lo mío es de los demás o para los demás o con los demás...

Sólo me quedé esperando una simple nota que pudiera guardar en mi recuerdo y me quedo aprendiendo que eso de esperar y hacer por los demás es una perdedera de esfuerzo y de rumbo...

Tiramisú de...


"No, cansancio ¿por qué? Es una sensación abstracta algo así como un grito por dar, algo como una angustia por sufrir," un instante para atreverme a cruzar, para quitarle los barrotes a la puerta que he creído cerrada, pero que en el fondo esas ataduras no son más que la eterna imagen de ser un extranjero en mi propio laberinto... ¿de qué me sirve la camisa de fuerza si el manicomio quedó al otro lado de la calle?, ¿para qué seguir parada mirando lo que pudo ser y nunca fue?.


La piel me grita que tiene sed, el corazón late con más fuerza, y yo, me niego a escuchar los susurros que se resbalan en el aire para llegar a mis oídos. Los olores me invaden el alma y el corazón, ese pequeño músculo que a veces se apodera de mi mente y me deja sin razones, es el que gana la batalla.


No se trata de elecciones, esas ya las tomó la vida. En el momento en que mi corazón silenció la razón, los barrotes cayeron sin dar más explicaciones. La camisa de fuerza aferrándose a mi piel ahoga su grito y mi corazón con cada latido se apodera de mi esencia, me transforma, "has despejado mis dudas y has logrado que aprendiese a ser un perfecto Judas desde la jota a la ese" me canta Sabina, y yo, añorando lo que me es tan cercano y siendo consciente qué esta del otro lado, allá donde sólo en mis sueños puedo tocar, me sumerjo en un río de ilusión.


Me invaden la esperanza y mi alma se aferra a la posibilidad de crear y re-crear cada uno de esos sueños, me dice que no está mal jugar a mezclar los ingredientes, lograr nuevos platos o, ¿por qué no?, ser parte de un postre, convertirme en un Tiramisú de limón o re-inventarlo y re-inventarme en un juego de palabras que me alejen de esa calle cerrada, que desgarre la camisa de fuerza y salga del capullo cada mariposa que posa sobre mí.


Pero no, como dice Campos "...no es cansancio es... es que yo esté existiendo y también el mundo, con todo lo que contiene, con todo lo que en él se desdobla..." y como termino yo, con la piel desnuda y el corazón descubierto, dispuesta a sentir y a entregarse con pasión incesante a este nuevo amanecer, a un nuevo renacer.