"Es una sensación abstracta de la vida concreta - algo así como un grito por dar, algo así como una angustia por sufrir,
por sufrir completamente o por sufrir como... Sí: o por sufrir como... Eso mismo: como..." 

Tiramisú de...


"No, cansancio ¿por qué? Es una sensación abstracta algo así como un grito por dar, algo como una angustia por sufrir," un instante para atreverme a cruzar, para quitarle los barrotes a la puerta que he creído cerrada, pero que en el fondo esas ataduras no son más que la eterna imagen de ser un extranjero en mi propio laberinto... ¿de qué me sirve la camisa de fuerza si el manicomio quedó al otro lado de la calle?, ¿para qué seguir parada mirando lo que pudo ser y nunca fue?.


La piel me grita que tiene sed, el corazón late con más fuerza, y yo, me niego a escuchar los susurros que se resbalan en el aire para llegar a mis oídos. Los olores me invaden el alma y el corazón, ese pequeño músculo que a veces se apodera de mi mente y me deja sin razones, es el que gana la batalla.


No se trata de elecciones, esas ya las tomó la vida. En el momento en que mi corazón silenció la razón, los barrotes cayeron sin dar más explicaciones. La camisa de fuerza aferrándose a mi piel ahoga su grito y mi corazón con cada latido se apodera de mi esencia, me transforma, "has despejado mis dudas y has logrado que aprendiese a ser un perfecto Judas desde la jota a la ese" me canta Sabina, y yo, añorando lo que me es tan cercano y siendo consciente qué esta del otro lado, allá donde sólo en mis sueños puedo tocar, me sumerjo en un río de ilusión.


Me invaden la esperanza y mi alma se aferra a la posibilidad de crear y re-crear cada uno de esos sueños, me dice que no está mal jugar a mezclar los ingredientes, lograr nuevos platos o, ¿por qué no?, ser parte de un postre, convertirme en un Tiramisú de limón o re-inventarlo y re-inventarme en un juego de palabras que me alejen de esa calle cerrada, que desgarre la camisa de fuerza y salga del capullo cada mariposa que posa sobre mí.


Pero no, como dice Campos "...no es cansancio es... es que yo esté existiendo y también el mundo, con todo lo que contiene, con todo lo que en él se desdobla..." y como termino yo, con la piel desnuda y el corazón descubierto, dispuesta a sentir y a entregarse con pasión incesante a este nuevo amanecer, a un nuevo renacer.
TABAQUERÍA...


Esta noche es realmente especial, hace muchos años leí un poema que me dejó sin aliento, con unas ganas infinitas de escribir, con un vacío en el alma que no soy capaz de explicar, con un sinsabor y una nostalgia infinita que me invadió por mucho tiempo, después lo olvidé... El año pasado retomando viejas letras tuve un vago recuerdo y hoy por fin lo encontré.
Esta vez no salieron lagrimas de mis ojos, nació una gran sonrisa de añoranzas y lo único que quiero es compartirlo con ustedes...
Tabaquería, un poema de  Álvaro de Campos, un Ingeniero de profesión y escritor de vocación, uno de los  hetéronimos de Fernando Pessoa...


"No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
Ventanas de mi cuarto,
de mi cuarto de uno de los millones del mundo que nadie sabe quién es
(y si supieran quién es, ¿Qué sabrían?)
dais hacia el misterio de una calle cruzada constantemente por gente.
Hacia una calle inaccesible a todos los pensamientos,
real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
con el misterio de las cosas debajo de las piedras y de los seres.
Con la muerte poniendo humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres,
con el destino conduciendo la carroza de todo por el camino de nada.
Estoy vencido hoy, como si supiese la verdad.
Estoy lúcido hoy, como si estuviese por morir,
y no tuviera mas hermandad con las cosas
que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
la hilera de carruajes de un convoy, y un silbato de partida
dentro de mi cabeza,
y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos al salir.
Estoy perplejo hoy, como quien pensó y halló y olvidó.
Estoy dividido hoy entre la lealtad que debo
a la Tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.
Fracasé en todo.
Como no hice ningún propósito, tal vez todo fuese nada.
La enseñanza que me dieron,
descendí de ella por la ventana de detrás de la casa.
Fui hasta el campo con grandes propósitos.
Pero allí encontré sólo hierbas y árboles,
y cuando había gente era igual a la otra.
Salgo de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué he de pensar?
¿Qué sé yo lo que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pero pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser la misma cosa que no puede haber tantos!
¿Genio? En este momento
cien mil cerebros se conciben en sueño genios como yo,
y la historia no señalará, ¿quién sabe?, ni uno,
ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay locos pensativos con tantas certezas!
¿Yo, que no tengo ninguna certeza, soy más cierto o menos cierto?
No, ni en mí…
¿En cuántas buhardillas y no buhardillas del mundo
no hay a esta hora genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas,
sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas,
y hasta realizables,
nunca verán la luz del sol real ni hallaran oídos de gente?
El mundo es para quien nace para conquistarlo
y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
He soñado más que Napoleón.
He apretado a un pecho hipotético más humanidades que Cristo.
He hecho filosofías en secreto que ningún Kant escribió.
Pero soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,
aunque no viva en ella;
seré siempre 
el que no nació para eso;
seré siempre sólo 
el que tenía cualidades;
seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta,
y cantó la canción del Infinito en un gallinero,
y oyó la voz de Dios en un pozo tapado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Que me derrame la Naturaleza sobre la cabeza ardiente
su sol, su lluvia, el viento que me busca el cabello,
y el resto que venga si viniere, o tuviera que venir, o que no venga.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
Conquistamos todo el mundo antes de levantarnos de la cama;
pero lo miramos y es opaco,
nos levantamos y es ajeno,
salimos de casa y es la tierra entera,
más el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.
(Come chocolates, pequeña;
¡come chocolates!
Mira que no hay más metafísica en el mundo que los chocolates.
Mira que las religiones todas no enseñan más que la confitería.
¡Come, pequeña sucia, come!
¡Pudiese comer chocolates con la misma verdad con que tú los comes!
Pero yo pienso y, al tirar el papel de plata, que es hoja de estaño,
echo todo al suelo, como he echado la vida.)
Pero al menos queda la amargura de lo que nunca seré
la caligrafía rápida de estos versos,
pórtico partido para lo Imposible.
Pero al menos me consagro a mí mismo un desprecio sin lágrimas,
noble al menos en el ademán ancho con que arrojo
la ropa sucia que soy, sin orden, para el decurso de las cosas,
y me quedo en casa sin camisa.
(Tú que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
diosa griega, concebida como estatua que fuese viva
patricia romana, imposiblemente noble y nefasta,
princesa de trovadores, gentilísima y colorida,
marquesa del siglo dieciocho, escoltada y distante,
Cocotte célebre del tiempo de nuestros padres,
no sé qué moderno —no concibo bien qué—,
todo eso, sea lo que fuera, que seas, ¡si puede inspirar que inspire!
Mi corazón es un balde vaciado.
Como los que invocan espíritus me invoco
me invoco a mí mismo y no encuentro nada.
Llego a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, veo los paseos, veo los carros que pasan.
Veo los entes vivos vestidos que se cruzan,
veo los perros que también existen,
y todo esto me pesa como un condena a la deportación,
y todo esto es extraño, como todo.)
Viví, estudié, amé y hasta creí,
y hoy no hay mendigo al que no envidie sólo por no ser yo.
Le miro a cada uno los andrajos y las llagas y la mentira,
y pienso: tal vez nunca vivieses ni estudiases ni amases ni creyeses
(Porque es posible hacer la realidad de todo eso sin hacer nada de eso);
tal vez hayas existido apenas, como un lagarto a quien cortan la cola
y que es cola para acá del lagarto revolviéndose.
Hice de mí lo que no supe,
y lo que podía hacer de mí no lo hice.
El disfraz que vestí era equivocado.
Me tomaron luego por quien no era y no desmentí, y me perdí.
Cuando quise quitarme la máscara,
estaba pegada a la cara.
Cuando la tiré y me ví en el espejo,
ya había envejecido.
Estaba ebrio, y no sabía vestir el disfraz que no había tirado.
Acosté fuera a la mascara y dormí en el guardarropas
como un perro tolerado por la gerencia
por ser inofensivo
y voy a escribir esta historia para probar que soy sublime.
Esencia musical de mis versos inútiles,
quién me diera encontrarte como algo que yo hiciese,
y no quedase siempre enfrente de la Tabaquería de enfrente,
calcando a los pies la conciencia de estar existiendo,
como un tapete en que un ebrio tropieza
o una esterilla que los gitanos robaron y no valía nada.
Pero el Dueño de la Tabaquería llegó a la puerta y se quedó en la puerta.
Lo miro con la incomodidad de la cabeza mal doblada
y con la incomodidad del alma mal entendiendo.
Él morirá y yo moriré.
Él dejará el letrero, y yo dejaré versos.
A cierta altura morirá el letrero también, y los versos también.
Después de cierta altura morirá la calle donde estuvo el letrero,
y la lengua en que fueron escritos los versos.
Morirá después el planeta girante en que todo esto se dio.
En otros satélites de otros sistemas cualquier cosa como gente
continuará haciendo cosas como versos y viviendo debajo de cosas como letreros,
siempre una cosa enfrente de la otra,
siempre una cosa tan inútil como la otra.
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto como el sueño de misterio de la superficie,
siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni otra.
Pero un hombre entró en la Tabaquería (¿para comprar tabaco?),
y la realidad plausible cae de repente sobre mí.
Me yergo a medias enérgico, convencido, humano,
y voy a intentar escribir estos versos en los que digo lo contrario.
Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos
y saboreo en el cigarro la liberación de todos los pensamientos.
Sigo el humo como una ruta propia,
y gozo, en un momento sensitivo y competente,
la liberación de todas las especulaciones
y la conciencia de que la metafísica es una consecuencia de estar indispuesto.
Después me echo para atrás en la silla
y continúo fumando.
Mientras el Destino me lo conceda, continuaré fumando.
(Si me casase con la hija de mi lavandera
tal vez fuese feliz.)
Visto esto, me levanto de la silla. Voy a la ventana.
El hombre salió de la Tabaquería (¿metiendo el cambio en el bolsillo de los pantalones?).
Ah, lo conozco: es Esteves sin metafísica.
(El Dueño de la Tabaquería llegó a la puerta.)
Como por un instinto divino, Esteves se volvió y me vio.
Me dijo adiós, le grité ¡Adiós, Esteves!, y el universo
se reconstruyó en mí sin ideal ni esperanza, y el Dueño de la Tabaquería sonrió."




Confieso que...

Soy una mujer con varias pasiones, la cocina, los juegos, la gente, soñar y confieso que también esculcar... Las personas que me conocen lo suficiente dicen que soy toda una mamá, yo diría que más bien soy una mujer con instinto protector y bueno es casi lo mismo!

Hoy me declaro públicamente un ser narcisista, y creo que por eso me encanta la idea de este blog, aquí puedo hablar de mi sin pena a apoderarme de una conversación, acá puedo contar mis historias, lo que pienso, lo que amo y lo que odio, y lo mejor, siempre habrá algún interesado en mis historias.

Así que bueno, me presento, me desnudo ante ustedes...

Mi nombre es Manuela Saldarriaga Gutiérrez, soy una caleña con corazón paisa, alma valluna, y esencia de gitana, me encantan las buenas historias, salir a caminar y ver programas de cocina; soy un ser nocturno, odio ver salir el sol, levantarme en las mañanas, arreglar la cocina y tender la cama.

Tengo una extraña relación de odio con la cerveza, nada le gana a una Coca Cola, un buen cóctel me enamora, un trago de vodka me anima y un tequila me revive, me gustan todos los sabores pero me desencantan las texturas.

Soy la hija mayor de una extraña relación, dos seres que se aman profundamente, pero alguna vez hace muchos años cometieron el error de confundir los sentimientos y aventurarse en un romance, hoy son los mejores amigos y cada cuál sigue su camino.

Nada me apasiona más que un buen juego, creo que la vida es un juego y creo que por eso me gusta tanto la cocina, la gente y la cultura...

Soy macabra y de soluciones practicas, me desespera la lentitud y adoro ver la pasión de las personas, soy una masoquista y me encanta el sadismo, soy muy despistada y al mismo tiempo detallista, nunca me acuerdo de los nombres y soy feliz cambiando la letras de las canciones...

Esa soy yo... una mezcla de colores, de aromas y sabores, una extraña revoltura del pasado y el futuro, un sabor agridulce acompañado de aceitunas!!

Mi primer intento!

Eso de escribir no es tan fácil como lo pintan, es como cantar, pintar o incluso cocinar, hay quienes lo hacen muy bien por instinto, hay a quienes les cuesta mucho trabajo pero con el tiempo aprenden y hay quienes por más que se esfuercen no lo logran hacer bien, yo me considero del segundo grupo,ahí voy con mucho esfuerzo pero voy...

Este es mi primer intento de escritura en un blog, vamos a ver que tal y como me termina de ir...

Hace mucho tiempo leí en el blog de una amiga algo que me dejo pensando, ella planteaba que eso de querer a las personas era bueno, pero que creer que los amigos de los amigos eran automáticamente mis amigos era un grave error, la verdad todavia peleo con eso, aunque con el paso del tiempo me voy dando cuenta que es verdad, cada vez tengo más y más preguntas al respecto, a veces me siento como un bicho raro por tener la ilusión y creer que puedo ser amiga de la novia de mi ex, si el la quiere tanto es por algo no? porque no puedo quererla yo! o que la amiga de mi amiga es automaticamente mi amiga, o porque no, ser amiga de mi ex, al fin y al cabo nos quisimos no? pero no! hay unos códigos sociales para relacionarse que yo no conocía, que se me hacen dificiles de digerir, no se si es porque no los quiero ver o porque soy de esa clase de personas que simplemente no cree en ellos.

Ese enredo de fronteras que a veces parece geografía básica me aturde, además tengo que confesarlo, nunca he sido buena con la geografía. Será por eso que soy tan mala con los limites??? Pero tambien tengo que confesar que no entiendo por que no puedo querer y proteger a las personas que quieren y protegen a quienes yo quiero, (sono a trabalenguas) pero lo acepto, no me agrada la idea, pero entiedo que debemos seguir unas normas para que el mundo no sea un caos mayor.

Sin embargo tengo algunos amigos que me quieren así, desordenada y despistada con esas normas, ellos me comparten a las personas que aman, a las que quieren, me dejan quererlos y protegerlos e incluso enamorarme de ellos, y se los agradezco con todito el corazón!

Gracias! gracias por compartirme a quienes aman y quieren, gracias por dejarse compartir y adoptarme en sus vidas con todo mi despiste y mi mala educación, pero eso si! con muy buenas intenciones!!

Los quiero!